Todos formamos parte de una Familia (Sistema Primario)
y estamos vinculados a ella por profundos, y a veces desconocidos,
lazos de amor y lealtad. Cada núcleo familiar se rige
por una conciencia común de pertenencia
que une a cada uno de sus integrantes (padres, hijos, hermanos,
abuelos, tíos, primos, parientes políticos, otros) y por leyes, principios
morales y espirituales generados en el día a día
o heredados de nuestra familia de origen.
La interacción y convivencia familiar propicia afecto, respeto, armonía, crecimiento, prosperidad
como también problemas y conflictos tejidos a lo largo de nuestras vidas
manifestados en discordias, enfrentamientos, desuniones, exclusiones, agresiones verbales
y/o físicas, problemas emocionales, angustias e inclusive enfermedades crónicas,
que pueden ser causados por “Desórdenes Sistémicos” en nuestra familia.
Desórdenes sustentados en implicancias sistémicas inconscientes (mandatos, lealtades, pertenencia, amor ciego, vínculos rotos, otros) o por transmisión
transgeneracional de nuestros ancestros (padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos hasta inclusive la 7º generación) de actitudes, expresiones, emociones, mandatos, lealtades o tendencias
que provocan desequilibrios y problemas que no logramos resolver conscientemente.
La Constelación Sistémica nos permite identificar el origen de esos desórdenes
y revelar los enredos inconscientes mediante el reestablecimiento de los Órdenes del Amor,
generando armonía familiar en el presente y bienestar a las generaciones venideras. |